lunes, 26 de septiembre de 2011

483 Años del nombre y titulación de la “Nueva Ciudad de Cádiz” (II)



Francisco E. Castañeda M.


Históricamente, el primer documento encabezado con este nuevo título: “En la Nueva Ciudad de Cádiz de la Isla de las Perlas”, aparece registrado el 14-V-1529 (Juicio de residencia del licenciado Francisco de Prado, AGI, J.49 y proceso de Diego Franco contra don Francisco de Fajardo, AGI, J.53, citado en Otte, E. “Las perlas del Caribe…1977: 262 y 559)”. Al concedérsele esta titulación, también le fue conferido el uso del escudo real de Carlos V así como la autorización correspondiente para el nombramiento de un “Cabildo, Alcalde, Justicia, Regidor, Oficiales Reales (Veedor, Contador y Tesorero), Alguacil Mayor, Escribano y demás oficios menores” (Luengo Muñoz, M. “Noticias… Anuario de Estudios Americanos, 1949. T. VI. Pág.: 766). Como resultado del otorgamiento de esta autonomía política, la Nueva Ciudad de Cádiz de la Isla de las Perlas, durante el tiempo de su corta existencia, no se encontró nunca sujeta a criterios y ordenamientos de Gobernación alguna, gracias precisamente a la inmensa riqueza perlera yacente en sus fondos marinos: solamente el pago del quinto real por este concepto, proporcionaba a la Corona una renta aproximada de veinte mil escudos anuales (Vila, Pablo. Visiones geohistóricas…1969: 260).
Igualmente, esta ciudad neogaditana llegó a convertirse en el factor determinante del proceso poblacional no sólo de la región insular margariteña sino también de la costa de la Tierra Firme comarcana, su “hinterland” natural de donde obtenía, tal como lo escribió Fray Pedro Simón en su obra, ‘Noticias historiales de la conquista de Tierra Firme’: “sus bastimentos de comida y bebida y provisión de agua con lo demás necesario a la vida humana”, de tal manera que la presencia frecuente y más o menos permanente de sus vecinos en dicho territorio y como parte de su política expansionista los llevó a solicitar ante la Corona el control jurisdiccional de dicha región, lo cual le fue concedido mediante disposición real fechada el 30 de diciembre de 1532, otorgándosele toda la extensa zona desde “Maracapana hasta la culata del golfo de Cariaco con ocho leguas de la tierra adentro” (Cedulario de la Monarquía española relativo a la isla de Cubagua, 1961. N° 146). Asimismo, también se le concedió jurisdicción sobre la isla de Margarita durante el período comprendido entre los años de 1534 hasta 1541 (Ibid. N° 198) y en iguales términos, sobre la ciudad de Nuestra Señora Santa María de los Remedios del Cabo de la Vela, situada a unos mil kilómetros aproximadamente de distancia de la Nueva Ciudad de Cádiz de Cubagua, la cual era considerada como “una prolongación, una lejanísima barriada” de esta ínsula, de tal manera que para el año de 1540, prácticamente en las postrimerías de su existencia, las autoridades cubagüesas ejercían con plenos poderes sus responsabilidades oficiales en la distante Santa María de los Remedios (Luengo Muñoz: 774).
Asimismo, cabe destacar la incorporación de la Nueva Ciudad de Cádiz de Cubagua al comercio trasatlántico de la época. Así, entre los años de 1525 y 1535, arribaron directamente desde Sevilla al puerto neogaditano un total de catorce embarcaciones cargadas de diversas y variadas mercaderías españolas y europeas, tales como: textiles, ropas y calzados, productos de alimentación, metales y herramientas, artículos de farmacia, droguería y perfumería, menajes, aparejos, entre tantas otras. La última de estas embarcaciones, Nuestra Señora de Monserrat, se perdió en dicho puerto el 8-XII-1535. (Vila, M.A. Síntesis geohistórica… 1980:266-267). Al respecto, resulta importante señalar que durante las excavaciones arqueológicas realizadas en Cubagua durante el año de 1954 por los profesores Cruxent y Goggin, se encontraron numerosas piezas de loza de mayólica especialmente de las conocidas como: “Columbia Plain, Yayal Blue e Isabella Polychrome, las cuales representan las últimas manifestaciones de la cerámica hispano-morisca y la única variedad de esta tradición encontrada en el Nuevo Mundo” (Farris, Carmen. Nueva Cádiz de Cubagua, 1990:6). Igualmente, también fueron encontradas unas vasijas hechas en España siguiendo la técnica tradicional de elaboración de las ánforas griegas, utilizadas fundamentalmente para “el transporte de líquidos semisólidos: aceite de oliva, aceitunas en salmuera, alcaparra, vinos, etc.” (Id.). Al regreso, los buques no iban totalmente fletados, pero si transportaban importantes remesas perleras. Así, el 24-I-1533, el tesorero de Cubagua entregó al capitán del buque “Trinidad” varias cajas de perlas de los oficiales reales de Cubagua. El “San Nicolás”, en junio de 1533, llevó más de 200 marcos de perlas. Dos cajas de perlas de Cubagua transportó  la “Santa María de Begoña” en julio de 1534; una de esas cajas contenía 200 marcos de perlas y la otra, 1.000 pequeñas perlas (Romero, Aldemaro et.al. “Cubagua’s Pearl-Oyster… Journal of Political Ecology, Vol. VI, 1999: 65-66). 

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