martes, 13 de septiembre de 2011

13 de septiembre de 1982: Fallece José Santos Rosario Campo.

Dejó de existir en Porlamar el periodista, escritor e investigador de la Historia margariteña José Santos Rosario Campo. Fundó junto con sus hermanos Eleuterio y Miguel Rosario Campo la Tipografía “El Sol”. En esta se editaba el periódico del mismo nombre, la publicación de más larga vida en Margarita. Dirigió y redactó “La Pluma”, “Guerra Mundial”, “El Anunciador” Publicó un interesante trabajo titulado: “Los Educadores de Antaño en un Sector Margariteño”” y “Anales de la Iglesia de Porlamar. Había nacido en Porlamar el 1º de noviembre de 1886.

lunes, 12 de septiembre de 2011

12 de septiembre de 1528:Titulación de Nueva Cadiz de Cubagua

483 años del nombre y titulación de la Nueva Ciudad de Cádiz (I

De acuerdo con las evidencias encontradas en los yacimientos arqueológicos de Punta Gorda y La Aduana (isla de Cubagua), caracterizados por la presencia de diversos instrumentos y utensilios elaborados con base en conchas, huesos y piedras, el proceso poblacional primario del territorio cubagüés se ha estimado en unos 4.000 años atrás. Para esa época, su ecosistema era muy diferente al actual: afloraban pozos y manantiales de agua dulce, las lluvias eran abundantes y hacia el NE de la ínsula existía una laguna con vegetación de manglar, importante reservorio de la fauna propia de estos ambientes, lo cual constituía una fuente proveedora de los productos alimenticios requeridos por sus pobladores originarios. (Ayala Lafeé, C. “La etnohistoria…1996: 35)
El modo de vida predominante de sus primeros habitantes estaba fundamentado básicamente en la obtención de productos marinos complementados con otros de naturaleza agrícola, generalmente logrados a través de los intercambios comerciales con otros grupos establecidos en la tierra firme comarcana, tal como se evidencia con los restos de cerámica encontrados durante las excavaciones arqueológicas realizadas a mediados de la centuria pasada en el relicto de Punta Gorda. A partir del año 1500, dos años después de su avistamiento por el Almirante Colón, se inician las primeras relaciones e intercambios interétnicos entre pequeños grupos de colonos peninsulares establecidos en La Hispaniola (actual República Dominicana) y en Borikén (San Juan Bautista de Puerto Rico), con la finalidad de “rescatar”, es decir, trocar o intercambiar diversos productos y mercaderías de origen europeo por perlas extraídas de manera voluntaria por estos pobladores autóctonos.
En la medida en que fue creciendo el interés y la demanda de los colonos peninsulares por las preciadas margaritas, en esa misma medida se fue definiendo lo relacionado con el proceso ocupacional hispano del territorio cubagüés, de tal manera que en un lapso de tiempo relativamente corto la ocupación que comenzó con pequeños campamentos provisionales conocidos como “rancherías”, similares a las construidas por la población local, fue transitando todas las etapas del continuum establecido por la Corona española para adquirir la condición y reconocimiento como núcleo urbano. Así, pues, en apenas 25 años, la variada y heterogénea población cubagüesa conformada además de sus pobladores originarios por los esclavos indígenas de la costa de la Tierra Firme comarcana así como por los procedentes de otros espacios geográficos caribeños y antillanos, e igualmente, por los esclavos negroafricanos y los colonos hispanos, estimada en su período de máximo esplendor en más de un millar de habitantes, fue recorriendo, de manera progresiva y ascendente, las siguientes fases: ranchería, pueblo con Cabildo, Villa de Santiago de la Isla de las Perlas hasta alcanzar, el 12 de septiembre de 1528 (cumpliéndose hoy 483 años de ese significativo hecho histórico), el estatuto privilegiado de la NUEVA CIBDAD DE CÁDIZ, de acuerdo con el contenido de la Cédula Real que a continuación transcribimos, en virtud de la importancia que ello tiene para el conocimiento de nuestra Historia Regional:

“Por quanto Diego de la Peña, en nombre del pueblo de cristianos que está hecho en la isla de Cubagua, que es en la costa de Tierra Firme llamada Castilla del Oro en la pesquería de las perlas, e vecinos della me a sido fecha relación que, a cabsa de ser el dicho pueblo nuevamente hecho e poblado, hasta agora no se le a puesto el nombre que se le a de llamar, y me fue suplicado y pedido por merced de mandarse nombrar e intitular la Nueva Cibdad de Cádiz, e yo, por hacer merced e onrrar al dicho pueblo, túvelo por bien; e por la presente le intitulo e nombro la Nueva Cibdad de Cádiz, y mando que así se llame y nombre de aquí adelante, de lo qual mandé dar la presente, firmada de mi nombre e refrendada de mi infrascripto secretario. Madrid, a doce días del mes de setiembre de mil e quinientos e veinte e ocho años. Yo el Rey (Cedulario de la Monarquía española relativa a la isla de Cubagua, 1523-1550. Céd. Nº 60, pág.81).

Francisco Castañeda

domingo, 11 de septiembre de 2011

11 de septiembre de 1932: Nace Luis Beltrán Fernández Mago


Luis Beltrán Fernández Mago nació en Porlamar el 11 de septiembre de 1932. Estudió Bellas Artes en la Escuela Cristóbal Rojas de Caracas. Pertenece a la Promoción de Pedagogos en Educación Artística, Manualidades e Historia del Arte “Antonio Edmundo Monsanto” (1953-1957). Jubilado desde 1988, tiene más tiempo para pintar paisajes y vivir en paz y sin enemigos, dice. Está casado desde hace 45 años con Ana Rodríguez de Fernández, con quien tiene tres hijos, Ana Luisa (abogada), Luis del Valle (Médico) y Luisana (experta tributaria).

Fernández Mago baila tranquilo el “Tango” de la vida

Fue fundador de la Escuela de Artes “Pedro Angel González” de La Asunción, donde ejerció docencia durante 30 años.

Yanet Escalona

Pintor, escultor, docente y poeta. Así es el compendio de su vida. Cuando era niño, Luis Beltrán “Tango” Fernández Mago comenzó a manifestar vocación artística, pero el talento emergente en la infancia fue expresándolo mediante caricaturas que hacía a las maestras, lo cual le valió temprana expulsión del grupo escolar Estado Zulia, cuando apenas cursaba quinto grado.

-Para la época hacer una caricatura significaba una burla, y las maestras no comprendían que era arte. Por eso digo que a esa edad me sentí como “rebelde sin causa”, cuenta “Tango” Fernández, con seriedad y solapado humor margariteño.

Por intermedio de una hermana que se había graduado de maestra, y comenzó a dar clases en la escuela “José Joaquín de Olmedo” de Pampatar, pudo continuar la primaria. Lo inscribieron en sexto grado, con la fortuna que le tocó como docente Jesús Manuel Subero (recordado Cronista de Margarita).

Bajo esa guía, el alumno se sintió más a gusto, porque amando el arte y las letras, el maestro Subero más bien estimuló al muchacho hacia la creación.

-Fue un verdadero cambio, porque alimentó en mí el humanismo y amor por las artes. Hasta llegué a dirigir un grupo teatral.

Al egresar de sexto grado, el padre de “Tango” Fernández, quien era capitán de barcos, en sus viajes a islas caribeñas un día se lo lleva a Trinidad, donde lo puso a estudiar. Allí cursó el primero y segundo año de bachillerato.

A su regreso continuó en Cumaná, porque su papá también viajaba hacia el Oriente. Luego prosiguió el bachillerato en el Instituto Escuela de La Florida.

Graduado de bachiller, se entera que la Escuela “Cristóbal Rojas”, dirigida por el escultor y pintor margariteño Francisco Narváez, abría la carrera para formar en Educación Artística, Historia del Arte y Manualidades, con duración de cuatro años. Presentó el examen de admisión y logró el ingreso.

Entre los profesores sobresalían otros dos margariteños, Pedro Angel González y Ramón Vásquez Brito, ambos posteriormente ganadores de Premios Nacionales de Pintura.

-El maestro Vásquez Brito, quien todavía pinta con rigurosidad y disciplina, es quizás uno de los más brillantes margariteños, sobre todo en lo que concierne al estudio lumínico del paisaje insular. En mi opinión, su obra es casi una interpretación poética que él hace en sinfonía de colores, dijo.

Modestia aparte, al gastarse tan renombrados profesores, “Tango” Fernández recuerda a otro docente Edoardo Crema, quien era italiano y dio su aporte. Hasta publicó el libro “Dante, un desconocido”.

-En historia de la Cultura, teníamos como profesor a Rafael Ramón González, también Premio Nacional de Pintura, y al renombrado Rafael Monasterios.

Posteriormente, hizo un Curso en la Gran Colombia, en Educación de Adultos, que dirigía Félix Adam, fundador de la Universidad Simón Bolívar, donde Miguel Acosta Saignes y Luis Beltrán Prieto también daban clases.

Entre las anécdotas recuerda cuando entregó al maestro Prieto un trabajo con una tachadura. “Como era muy exigente, tuve que volver a pasar las 15 hojas, y en manuscrito”.

Graduado con toda esa rigurosa formación, “Tango” Fernández comenzó a dar clases, en Educación Artística, siendo uno los fundadores del liceo Nueva Esparta. También impartió docencia en el liceo Francisco Antonio Rísquez, el Instituto Juan Bautista Arismendi y la Escuela Normalista Miguel Suniaga.

En 1959 presentó ante el gobernador Agustín Ortiz Rodríguez una Exposición de Motivos para crear la Escuela de Artes Plásticas, cuando el director de Educación era José Inocente Alfaro Salazar. Con tal impulso nació la Escuela de Artes Plásticas Pedro Angel González de La Asunción el 16 de septiembre de 1959, de la cual fue director fundador. Laboró en ella durante 30 años.

Afirma que esta escuela impulsó la cultura y de ella han egresado valiosos artistas, “muchos de los cuales pasaron por mis manos”, señala.

Ahora permanece alejado de la Escuela, por razones que se reserva. Reconoce los tiempos cuando hubo cohesión de docentes y alumnos, con generaciones como Arturo Millán, Tomás Cazorla, Jesús Salvador Rodríguez, Asdrúbal Marcano, José Rafael Marcano y Rafael Rivas.

-¿Qué le falta en la actualidad a esta Escuela?
-Algo muy sencillo: amor. La gente a veces no sabe la importancia de esas cuatro letras, señala “Tango” Fernández, quien es parte de los “sobrevivientes” del centro de la ciudad. Habita todavía frente del grupo escolar estado Zulia.

Es el casco central de Porlamar, en la calle Libertad entre Velásquez y San Nicolás, el cual está rodeado de una inseguridad que obliga a vivir entre rejas.

-Lamentablemente aquí la vecindad se ha perdido, dijo, al comentar que de los vecinos de antes, quedan muy pocos, entre ellos descendientes de su amigo el Negro Calderín-Carlos Fermín-. “Ellos constituían una familia creativa, donde estaban músicos, sastres, mecánicos, entre otros, con gentilicio margariteño”.


sábado, 10 de septiembre de 2011

10 de septiembre de1533: Juicio de Residencia

En la Villa del Espíritu Santo, se abre Juicio de Residencia contra Pedro de Villardiga, Pedro Moreno, Francisco Fajardo, Pedro de Alegría y Juan Juárez de Figueroa, Tenientes del Gobernador de Margarita.

El juicio de residencia

Verni Salazar

Es muy probable que nadie o casi nadie sepa hoy en día qué es eso de “Juicio de Residencia”, que en realidad no consistía más que en un procedimiento mediante el cual se examinaba a todas las autoridades al fin de su mandato para ver cómo iba la cosa de la honradez, o también eventualmente antes de prorrogar un nuevo mandato. Y que hoy se hace pertinente cuando nos acercamos a un proceso eleccionario donde se elegirán alcaldes, legisladores y gobernadores.

Desde los inicios de la colonización española, la Monarquía contó con diversas instituciones que, nacidas en la península en tiempos medievales, fueron trasladas a América con el propósito de contribuir al control de los funcionarios y al mejoramiento del gobierno indiano.

El Juicio de Residencia tiene su origen en una constitución del emperador bizantino Zenón (475) por la que se obligaba a los magistrados imperiales y a otros jueces a permanecer durante 50 días en los sitios donde ejercieron su autoridad, a fin de que los habitantes pudieran querellarse contra ellos por los abusos cometidos en su cargo. Fue un procedimiento judicial del Derecho castellano e indiano, que consistía en que al término del desempeño de un funcionario público se sometían a revisión sus actuaciones y se escuchaban todos los cargos que hubiese en su contra. El funcionario no podía abandonar el lugar donde había ejercido el cargo, ni asumir otro hasta que concluyese este procedimiento. Generalmente el encargado de dirigir el proceso, llamado juez de residencia, era la persona ya nombrada para sucederle en el cargo. Las sanciones eran variables, aunque frecuentemente consistían en multas.

La residencia era un evento público y, de hecho, se hacía pregonar el inicio del juicio para que toda la comunidad tuviera conocimiento del mismo. Comprendía básicamente dos instancias, una secreta y otra pública. En la primera fase el juez interrogaba a un grupo de testigos para que, de manera confidencial, declarara sobre la conducta y actuación de los funcionarios que estaban siendo juzgados, examinaba también los documentos de gobierno y visitaba las instalaciones de la cárcel. Con la información relevada el magistrado levantaba los cargos contra los residenciados.

En la segunda fase los vecinos podían presentar querellas o demandas contra los funcionarios imputados y estos debían proceder con su defensa, dando respuesta a estas quejas y a los cargos que habían resultado de la pesquisa secreta. Luego el juez elaboraba la sentencia, dictaba las penas y las costas y toda la documentación del proceso era remitida al Consejo de Indias, o a la Audiencia correspondiente para su aprobación. En general, las penas más comunes que se imponían eran multas seguidas de la inhabilitación temporaria y perpetua en casos extremos.

El juicio de residencia orientó la administración española en Indias para lograr el bien común, y resultó un eficaz instrumento para alcanzar un buen gobierno y evitar corrupciones desde el Poder. Ahora cuando está en el tapete y se habla de la soberanía popular como fundamento de gobierno democrático, existen muchas personas que añoran la necesidad de actualizar el Juicio de Residencia en la sociedad contemporánea, como un paliativo para poner fin a tanta corrupción en cargos políticos, tantos turbios negocios al amparo del poder, tráfico de influencias desde posiciones dominantes, entre otros notorios casos de injusticias.
cronistadediaz@hotmanil.com


09 de septiembre: día de la Virgen Guaquerí

LOS GUAIQUERÍES Y LA VIRGEN DEL VALLE

Erwin Murguey

Fray Iñigo Abbad de Lasierra, nacido en Estadilla, España el 19-04-1745 y fallecido en Valencia, España el 24-10-1813, con los grados de Maestro en Artes y Doctor en Teología y Cánones, vino a América en 1772 designado Secretario y Confesor del Obispado de Puerto Rico. En 1773 vino a Margarita acompañando al Obispo Fray Manuel Jiménez Pérez, en su Visita Pastoral a los Anejos Ultramarino. Realizó importante labor en Margarita: En la iglesia de San José de Paraguachí, en el Templo de Nuestra Señora del Valle, inició la construcción de la iglesia de Nuestra Señora de Espinal; Instruyó a los indios, los hizo vivir en pueblos formados y los dotó de escuela Los habitantes de El Valle del Espíritu Santo realizaban las fiestas del nacimiento de María La Virgen cada 8 de septiembre. Eran fiestas rumbosas, que celebraban atendidos por los guaiqueríes quienes habitaban en el poblado ubicado a la entrada de El Valle. Los guaiqueríes, el día 9, cuando los señores del Valle de la Margarita, descansaban de la fiesta del día anterior, ellos aprovechaban y, a su manera, festejaban a la Virgen, en su poblado; cosa esta que era mal vista por los señores puesto que consideraban que estas fiestas no eran de carácter religioso, sino paganas, cosa por lo que protestaban. Los guaiqueríes de El Valle, así se les llamaba entonces, queriendo ellos también homenajear y adorar a la Virgen, si el regona de los señores del Valle, se reunieron con Fray Iñigo Abbad y le solicitaron autorización para tales fines. Este accedió y les concedió el permiso para festejar a la Virgen, fijándoles el día 9 de septiembre, con la recomendación de que guardaran y observaran las costumbres cristianas en las cuales estaban adoctrinados. Desde entonces, el 9 de septiembre de cada año en la población guaiquerí se festeja a la Virgen del Valle con peregrinaciones hasta sus pies allá en el Santuario, que culmina con rezos de rosarios, misas y fiestas populares en sus poblaciones.Para esos días los brocales de las calles se pintan de color azul, el color que los distingue, y se adornan los frentes de las casas y los árboles de las calles con pintura, lazos, banderines y flores.

jueves, 8 de septiembre de 2011

Felicitaciones al colega Cronista Régulo Felipe Hernádez Cedeño por su Nuevo Libro

08 de septiembre de 1911: Coronación Canónica de Nuestra Virgencita del Valle



El historiador Juan Cristóbal Jurado nos dice: “La Coronación Canónica es uno de los Ritos litúrgicos católicos, instituido en el siglo XVII e incorporado en el siglo XIX a la liturgia romana, usado para resaltar la devoción por una advocación mariana y consiste en la imposición de una corona o coronas al icono o imagen escogida”. El significado del rito consiste en afirmar “el carácter Regio” de María como madre de Nuestro Señor, Hijo de Dios y “Rey Mesiánico”, con fundamento teológico desde el concilio de Éfeso”. La Sagrada Congregación para los Sacramentos y el Culto Divino justifica el privilegio, cuando expresa: “Santa María Virgen con razón es tenida e invocada como reina (…) colaboradora augusta del Redentor, discípula perfecta de Cristo y miembro supereminente de la Iglesia”. Santa María la Mayor de Roma y la Virgen de Oropa, en 1620, fueron las primeras imágenes coronadas canónicamente. En Venezuela la primera en obtener tal privilegio fue la Virgen del Socorro de Valencia, el 13 de noviembre de 1910. Para obtener la Gracia Pontificia se requiere una antigüedad mayor de cincuenta años, valor artístico de la imagen y debida documentación de su historia. Gozar de probada devoción, desde su inicio hasta su estado actual, y comprobación de los milagros, prodigios y favores concedidos por la advocación y la irradiación de su culto.La Virgen del Valle ha cumplido ampliamente con tales requisitos: presencia de casi cinco siglos en su morada, simbolismo artístico de la Purísima, abundante información histórica, devoción en un extenso territorio del país desde tiempos inmemoriales y dispensadora del rosario de milagros que hemos descrito. Estos hechos permitieron a Monseñor Antonio María Durán, Obispo de Santo Tomás de Guayana, Diócesis a la cual pertenecía Margarita, presentar las informaciones, testimonios y documentos exigidos para obtener la Coronación Canónica, lograda el 15 de agosto de 1910, mediante el rescripto emitido por el Papa Pío X. El Cardenal Presbítero de la Santa Iglesia Romana y los integrantes de la Sagrada Congregación de Rev. Fábrica, y del Capítulo y Canónigos de la misma Basílica, comunicaron a Monseñor Durán la decisión tomada, que al final dice así: “Abrigamos la ardiente esperanza de que llenando la preclara Imagen los requisitos indispensables para su coronación, después del nuevo esplendor adquirido por acto tan solemne, aumentará el fervor de los fieles, multiplicándose las mercedes que de Ella, como manantial ubérrimo, dimanan. Por lo que para mayor gloria de la Santísima Trinidad, ornamento y prez de la Virgen Madre y utilidad y santificación del pueblo cristiano. Nos por unánime consentimiento y entre las más esplendorosas manifestaciones de júbilo, decretamos entonces y mandamos reunidos en Junta todos los miembros del Capítulo, como ahora decretamos y mandamos por medio de las presentes, que la mencionada Imagen de la Virgen del Valle sea coronada solemnemente con corona de oro, conforme al Rito solemne de la Iglesia”. El acto se efectuó el 8 de septiembre de 1911. La liturgia se inició, según el Hermano Nectario María, con una solemne misa pontifical oficiada por Monseñor Durán, acompañado por un coro, integrado por los más destacados profesores de música y los sacerdotes de la Isla. Al finalizar la misa el obispo bendijo la Corona “de oro puro del Caroní” y la colocó en la cabeza de la imagen. “Las congregaciones religiosas y marianas, con sus estandartes al viento, entonaban cantos de triunfo e himnos de gloria de la Virgen” El clérigo destaca la jubilosa actitud de una copiosa concurrencia de devotos de todo el oriente. Finaliza con la narración de la magnífica procesión que acompañó a la Reina Coronada, que fue conducida en andas hasta la Quinta Santa Rita. (Plaza del Rosario, en Toporo). Este año 2011 celebramos el centenario de la histórica fecha. Monseñor Carlos Romero nos recuerda que “tanto la celebración de las ‘Bodas de Oro’ en 1961 como las ‘de diamante’ en 1986”, permitieron “renovar la fe y vitalizar el culto cristiano en el Santuario de El Valle”.

TOMADO DE: "La Virgen del Valle: Cien Años de su Coronación Canónica y Noventa de su Patronazgo" de Régulo Felipe Hernández Cedeño