“El Cronista siempre debe estar dispuesto a brindarle su mano amiga y su corazón a quien se le acerque. Su condición de ser humano excepcional le permite dar a conocer lo que encierra, lo que sabe y da la oportunidad para que otros se nutran de sus sapiencia y experiencias, y así su obra se proyectará en los tiempos, lo contrario rompe con la razón de ser Cronista”. Verni Salazar
martes, 13 de septiembre de 2011
13 de septiembre de 1982: Fallece José Santos Rosario Campo.
lunes, 12 de septiembre de 2011
12 de septiembre de 1528:Titulación de Nueva Cadiz de Cubagua
De acuerdo con las evidencias encontradas en los yacimientos arqueológicos de Punta Gorda y La Aduana (isla de Cubagua), caracterizados por la presencia de diversos instrumentos y utensilios elaborados con base en conchas, huesos y piedras, el proceso poblacional primario del territorio cubagüés se ha estimado en unos 4.000 años atrás. Para esa época, su ecosistema era muy diferente al actual: afloraban pozos y manantiales de agua dulce, las lluvias eran abundantes y hacia el NE de la ínsula existía una laguna con vegetación de manglar, importante reservorio de la fauna propia de estos ambientes, lo cual constituía una fuente proveedora de los productos alimenticios requeridos por sus pobladores originarios. (Ayala Lafeé, C. “La etnohistoria…1996: 35)
El modo de vida predominante de sus primeros habitantes estaba fundamentado básicamente en la obtención de productos marinos complementados con otros de naturaleza agrícola, generalmente logrados a través de los intercambios comerciales con otros grupos establecidos en la tierra firme comarcana, tal como se evidencia con los restos de cerámica encontrados durante las excavaciones arqueológicas realizadas a mediados de la centuria pasada en el relicto de Punta Gorda. A partir del año 1500, dos años después de su avistamiento por el Almirante Colón, se inician las primeras relaciones e intercambios interétnicos entre pequeños grupos de colonos peninsulares establecidos en La Hispaniola (actual República Dominicana) y en Borikén (San Juan Bautista de Puerto Rico), con la finalidad de “rescatar”, es decir, trocar o intercambiar diversos productos y mercaderías de origen europeo por perlas extraídas de manera voluntaria por estos pobladores autóctonos.
En la medida en que fue creciendo el interés y la demanda de los colonos peninsulares por las preciadas margaritas, en esa misma medida se fue definiendo lo relacionado con el proceso ocupacional hispano del territorio cubagüés, de tal manera que en un lapso de tiempo relativamente corto la ocupación que comenzó con pequeños campamentos provisionales conocidos como “rancherías”, similares a las construidas por la población local, fue transitando todas las etapas del continuum establecido por la Corona española para adquirir la condición y reconocimiento como núcleo urbano. Así, pues, en apenas 25 años, la variada y heterogénea población cubagüesa conformada además de sus pobladores originarios por los esclavos indígenas de la costa de la Tierra Firme comarcana así como por los procedentes de otros espacios geográficos caribeños y antillanos, e igualmente, por los esclavos negroafricanos y los colonos hispanos, estimada en su período de máximo esplendor en más de un millar de habitantes, fue recorriendo, de manera progresiva y ascendente, las siguientes fases: ranchería, pueblo con Cabildo, Villa de Santiago de la Isla de las Perlas hasta alcanzar, el 12 de septiembre de 1528 (cumpliéndose hoy 483 años de ese significativo hecho histórico), el estatuto privilegiado de la NUEVA CIBDAD DE CÁDIZ, de acuerdo con el contenido de la Cédula Real que a continuación transcribimos, en virtud de la importancia que ello tiene para el conocimiento de nuestra Historia Regional:
“Por quanto Diego de la Peña, en nombre del pueblo de cristianos que está hecho en la isla de Cubagua, que es en la costa de Tierra Firme llamada Castilla del Oro en la pesquería de las perlas, e vecinos della me a sido fecha relación que, a cabsa de ser el dicho pueblo nuevamente hecho e poblado, hasta agora no se le a puesto el nombre que se le a de llamar, y me fue suplicado y pedido por merced de mandarse nombrar e intitular la Nueva Cibdad de Cádiz, e yo, por hacer merced e onrrar al dicho pueblo, túvelo por bien; e por la presente le intitulo e nombro la Nueva Cibdad de Cádiz, y mando que así se llame y nombre de aquí adelante, de lo qual mandé dar la presente, firmada de mi nombre e refrendada de mi infrascripto secretario. Madrid, a doce días del mes de setiembre de mil e quinientos e veinte e ocho años. Yo el Rey (Cedulario de la Monarquía española relativa a la isla de Cubagua, 1523-1550. Céd. Nº 60, pág.81).
Francisco Castañeda
domingo, 11 de septiembre de 2011
11 de septiembre de 1932: Nace Luis Beltrán Fernández Mago

Luis Beltrán Fernández Mago nació en Porlamar el 11 de septiembre de 1932. Estudió Bellas Artes en la Escuela Cristóbal Rojas de Caracas. Pertenece a la Promoción de Pedagogos en Educación Artística, Manualidades e Historia del Arte “Antonio Edmundo Monsanto” (1953-1957). Jubilado desde 1988, tiene más tiempo para pintar paisajes y vivir en paz y sin enemigos, dice. Está casado desde hace 45 años con Ana Rodríguez de Fernández, con quien tiene tres hijos, Ana Luisa (abogada), Luis del Valle (Médico) y Luisana (experta tributaria).
Fernández Mago baila tranquilo el “Tango” de la vida
Fue fundador de la Escuela de Artes “Pedro Angel González” de La Asunción, donde ejerció docencia durante 30 años.
Yanet Escalona
Pintor, escultor, docente y poeta. Así es el compendio de su vida. Cuando era niño, Luis Beltrán “Tango” Fernández Mago comenzó a manifestar vocación artística, pero el talento emergente en la infancia fue expresándolo mediante caricaturas que hacía a las maestras, lo cual le valió temprana expulsión del grupo escolar Estado Zulia, cuando apenas cursaba quinto grado.
-Para la época hacer una caricatura significaba una burla, y las maestras no comprendían que era arte. Por eso digo que a esa edad me sentí como “rebelde sin causa”, cuenta “Tango” Fernández, con seriedad y solapado humor margariteño.
Por intermedio de una hermana que se había graduado de maestra, y comenzó a dar clases en la escuela “José Joaquín de Olmedo” de Pampatar, pudo continuar la primaria. Lo inscribieron en sexto grado, con la fortuna que le tocó como docente Jesús Manuel Subero (recordado Cronista de Margarita).
Bajo esa guía, el alumno se sintió más a gusto, porque amando el arte y las letras, el maestro Subero más bien estimuló al muchacho hacia la creación.
-Fue un verdadero cambio, porque alimentó en mí el humanismo y amor por las artes. Hasta llegué a dirigir un grupo teatral.
Al egresar de sexto grado, el padre de “Tango” Fernández, quien era capitán de barcos, en sus viajes a islas caribeñas un día se lo lleva a Trinidad, donde lo puso a estudiar. Allí cursó el primero y segundo año de bachillerato.
A su regreso continuó en Cumaná, porque su papá también viajaba hacia el Oriente. Luego prosiguió el bachillerato en el Instituto Escuela de La Florida.
Graduado de bachiller, se entera que la Escuela “Cristóbal Rojas”, dirigida por el escultor y pintor margariteño Francisco Narváez, abría la carrera para formar en Educación Artística, Historia del Arte y Manualidades, con duración de cuatro años. Presentó el examen de admisión y logró el ingreso.
Entre los profesores sobresalían otros dos margariteños, Pedro Angel González y Ramón Vásquez Brito, ambos posteriormente ganadores de Premios Nacionales de Pintura.
-El maestro Vásquez Brito, quien todavía pinta con rigurosidad y disciplina, es quizás uno de los más brillantes margariteños, sobre todo en lo que concierne al estudio lumínico del paisaje insular. En mi opinión, su obra es casi una interpretación poética que él hace en sinfonía de colores, dijo.
Modestia aparte, al gastarse tan renombrados profesores, “Tango” Fernández recuerda a otro docente Edoardo Crema, quien era italiano y dio su aporte. Hasta publicó el libro “Dante, un desconocido”.
-En historia de la Cultura, teníamos como profesor a Rafael Ramón González, también Premio Nacional de Pintura, y al renombrado Rafael Monasterios.
Posteriormente, hizo un Curso en la Gran Colombia, en Educación de Adultos, que dirigía Félix Adam, fundador de la Universidad Simón Bolívar, donde Miguel Acosta Saignes y Luis Beltrán Prieto también daban clases.
Entre las anécdotas recuerda cuando entregó al maestro Prieto un trabajo con una tachadura. “Como era muy exigente, tuve que volver a pasar las 15 hojas, y en manuscrito”.
Graduado con toda esa rigurosa formación, “Tango” Fernández comenzó a dar clases, en Educación Artística, siendo uno los fundadores del liceo Nueva Esparta. También impartió docencia en el liceo Francisco Antonio Rísquez, el Instituto Juan Bautista Arismendi y la Escuela Normalista Miguel Suniaga.
En 1959 presentó ante el gobernador Agustín Ortiz Rodríguez una Exposición de Motivos para crear la Escuela de Artes Plásticas, cuando el director de Educación era José Inocente Alfaro Salazar. Con tal impulso nació la Escuela de Artes Plásticas Pedro Angel González de La Asunción el 16 de septiembre de 1959, de la cual fue director fundador. Laboró en ella durante 30 años.
Afirma que esta escuela impulsó la cultura y de ella han egresado valiosos artistas, “muchos de los cuales pasaron por mis manos”, señala.
Ahora permanece alejado de la Escuela, por razones que se reserva. Reconoce los tiempos cuando hubo cohesión de docentes y alumnos, con generaciones como Arturo Millán, Tomás Cazorla, Jesús Salvador Rodríguez, Asdrúbal Marcano, José Rafael Marcano y Rafael Rivas.
-¿Qué le falta en la actualidad a esta Escuela?
-Algo muy sencillo: amor. La gente a veces no sabe la importancia de esas cuatro letras, señala “Tango” Fernández, quien es parte de los “sobrevivientes” del centro de la ciudad. Habita todavía frente del grupo escolar estado Zulia.
Es el casco central de Porlamar, en la calle Libertad entre Velásquez y San Nicolás, el cual está rodeado de una inseguridad que obliga a vivir entre rejas.
-Lamentablemente aquí la vecindad se ha perdido, dijo, al comentar que de los vecinos de antes, quedan muy pocos, entre ellos descendientes de su amigo el Negro Calderín-Carlos Fermín-. “Ellos constituían una familia creativa, donde estaban músicos, sastres, mecánicos, entre otros, con gentilicio margariteño”.
sábado, 10 de septiembre de 2011
10 de septiembre de1533: Juicio de Residencia
En la Villa del Espíritu Santo, se abre Juicio de Residencia contra Pedro de Villardiga, Pedro Moreno, Francisco Fajardo, Pedro de Alegría y Juan Juárez de Figueroa, Tenientes del Gobernador de Margarita.
El juicio de residencia
Verni Salazar
Es muy probable que nadie o casi nadie sepa hoy en día qué es eso de “Juicio de Residencia”, que en realidad no consistía más que en un procedimiento mediante el cual se examinaba a todas las autoridades al fin de su mandato para ver cómo iba la cosa de la honradez, o también eventualmente antes de prorrogar un nuevo mandato. Y que hoy se hace pertinente cuando nos acercamos a un proceso eleccionario donde se elegirán alcaldes, legisladores y gobernadores.
Desde los inicios de la colonización española, la Monarquía contó con diversas instituciones que, nacidas en la península en tiempos medievales, fueron trasladas a América con el propósito de contribuir al control de los funcionarios y al mejoramiento del gobierno indiano.
El Juicio de Residencia tiene su origen en una constitución del emperador bizantino Zenón (475) por la que se obligaba a los magistrados imperiales y a otros jueces a permanecer durante 50 días en los sitios donde ejercieron su autoridad, a fin de que los habitantes pudieran querellarse contra ellos por los abusos cometidos en su cargo. Fue un procedimiento judicial del Derecho castellano e indiano, que consistía en que al término del desempeño de un funcionario público se sometían a revisión sus actuaciones y se escuchaban todos los cargos que hubiese en su contra. El funcionario no podía abandonar el lugar donde había ejercido el cargo, ni asumir otro hasta que concluyese este procedimiento. Generalmente el encargado de dirigir el proceso, llamado juez de residencia, era la persona ya nombrada para sucederle en el cargo. Las sanciones eran variables, aunque frecuentemente consistían en multas.
La residencia era un evento público y, de hecho, se hacía pregonar el inicio del juicio para que toda la comunidad tuviera conocimiento del mismo. Comprendía básicamente dos instancias, una secreta y otra pública. En la primera fase el juez interrogaba a un grupo de testigos para que, de manera confidencial, declarara sobre la conducta y actuación de los funcionarios que estaban siendo juzgados, examinaba también los documentos de gobierno y visitaba las instalaciones de la cárcel. Con la información relevada el magistrado levantaba los cargos contra los residenciados.
En la segunda fase los vecinos podían presentar querellas o demandas contra los funcionarios imputados y estos debían proceder con su defensa, dando respuesta a estas quejas y a los cargos que habían resultado de la pesquisa secreta. Luego el juez elaboraba la sentencia, dictaba las penas y las costas y toda la documentación del proceso era remitida al Consejo de Indias, o a la Audiencia correspondiente para su aprobación. En general, las penas más comunes que se imponían eran multas seguidas de la inhabilitación temporaria y perpetua en casos extremos.
El juicio de residencia orientó la administración española en Indias para lograr el bien común, y resultó un eficaz instrumento para alcanzar un buen gobierno y evitar corrupciones desde el Poder. Ahora cuando está en el tapete y se habla de la soberanía popular como fundamento de gobierno democrático, existen muchas personas que añoran la necesidad de actualizar el Juicio de Residencia en la sociedad contemporánea, como un paliativo para poner fin a tanta corrupción en cargos políticos, tantos turbios negocios al amparo del poder, tráfico de influencias desde posiciones dominantes, entre otros notorios casos de injusticias.
cronistadediaz@hotmanil.com
09 de septiembre: día de la Virgen Guaquerí
LOS GUAIQUERÍES Y
Erwin Murguey
Fray Iñigo Abbad de Lasierra, nacido en Estadilla, España el 19-04-1745 y fallecido en Valencia, España el 24-10-1813, con los grados de Maestro en Artes y Doctor en Teología y Cánones, vino a América en 1772 designado Secretario y Confesor del Obispado de Puerto Rico. En 1773 vino a Margarita acompañando al Obispo Fray Manuel Jiménez Pérez, en su Visita Pastoral a los Anejos Ultramarino. Realizó importante labor en Margarita: En la iglesia de San José de Paraguachí, en el Templo de Nuestra Señora del Valle, inició la construcción de la iglesia de Nuestra Señora de Espinal; Instruyó a los indios, los hizo vivir en pueblos formados y los dotó de escuela Los habitantes de El Valle del Espíritu Santo realizaban las fiestas del nacimiento de María
jueves, 8 de septiembre de 2011
08 de septiembre de 1911: Coronación Canónica de Nuestra Virgencita del Valle

El historiador Juan Cristóbal Jurado nos dice: “
TOMADO DE: "La Virgen del Valle: Cien Años de su Coronación Canónica y Noventa de su Patronazgo" de Régulo Felipe Hernández Cedeño
